jueves, 18 de enero de 2018

Prevención del Huanglonbing (HLB) a través del control del ciclo biológico y tratamiento de la Diaphorina citrus.

El Huanglongbing (HLB) es una enfermedad que afecta a las plantas la familia Rutaceae, y severamente la especie Citrus (son especialmente sensibles el naranjo, mandarino, pomelo y tangerino) y que está ampliamente extendida en el mundo. La enfermedad tiene otros hospedantes secundarios en las Rutáceas ornamentales, como son el mirto o jazmín árabe, el Castaño del Cabo, Clausena lansium, Severinia y Cantula busifolia.

El HLB es la enfermedad más grave que afecta a los cítricos (que representan el 22% de la producción mundial de frutales). Es inducida por las bacterias Candidatus Liberibacter spp. Son bacterias que viven en los canales de alimentación de la planta, el llamado floema, y bloquean el sistema vascular. De modo que los nutrientes, especialmente azúcares, que se eleaboran en las hojas, no pueden ser transportados al resto de la planta. Las bacterias pueden estar en el árbol durante mucho tiempo sin síntomas evidentes, porque la planta es capaz de redirigir la circulación a canales sanos y parecer saludable durante un tiempo, hasta que se bloquean las últimas vías.

Se han descrito 3 especies de bacterias asociadas a las zonas de desarrollo de la enfermedad:

  • Candidatus Liberibacter africanus: presente en África y la Península Arábiga. Sensible a las altas temperaturas (el rango de temperaturas adecuado para la expresión de síntomas de HLB africano es de 25 – 30 ºC), es decir regiones de clima cálido, y su incidencia está restringida a regiones de cierta altitud.
  • Candidatus Liberibacter asiaticus: ampliamente distribuida por el continente asiático y, desde la última década, presente en las principales zonas citrícolas del continente americano, en concreto: Brasil (2004), Florida (2005), América Central y Caribe (2008), México (2009), Argentina (2012), Texas (2012) y California (2012). La patología asociada a esta bacteria, HLB asiático, es actualmente la de mayor gravedad e importancia económica para el cultivo de los cítricos a nivel mundial.
  • Candidatus Liberibacter americanus: aparece por primera vez en Brasil en 2004 y en el estado de Texas (EE.UU) en 2013. Como la primera, es sensible a las altas temperaturas.





Daños del HLB

El HLB ocasiona graves alteraciones del crecimiento e importantes pérdidas de calidad y producción en los árboles afectados (disminución del peso de los frutos de su nivel de azúcar, del nivel de acidez, del porcentaje de jugo, del tamaño, color y forma). Una planta joven afectada no llega a producir frutos. Si no se toman medidas de control, los árboles infectados pueden llegar a ser improductivos en un período de 5-10 años. Finalmente la planta muere.

Síntomas de la enfermedad

Las plantas, una vez infectadas, muestran síntomas sólo después de un cierto período de latencia de aproximadamente entre 6 y 12 semanas.
Amarilleamiento del árbol
Brotes amarillentos
Hojas con moteado asimétrico
Hojas con moteado asimétrico
Hojas con aclaramiento de nervaduras
Hojas con nervaduras corchosas
Fruto con eje central asimétrico
Coloración irregular
Semillas atrofiadas y abortadas




Incidencia mundial de la enfermedad.


El HLB está asentado en las tres principales potencias productivas del mundo, China, Brasil y EEUU.  
En China, por ejemplo, se le atribuye la reducción de producción del 10% de naranjas y del 5% de
mandarinas del país, a pesar de que todos los años se plantan decenas de miles de nuevas hectáreas.
En Florida (EEUU), el último balance de la enfermedad, desde que se detectó por primera vez en
la campaña 1997/98, la producción de cítricos muestra una caída de la producción del 71%.

Y en Brasil se estima que unas 100.000 hectáreas de cultivos se han perdido debido a la expansión
de la enfermedad.
HLB es una seria amenaza para todos los países productores de cítricos.

Transmisión de la enfermedad

El patógeno se transmite de diversas formas. Una de ellas es mediante los injertos, aunque siempre
de la parte de la planta que se emplee, la cantidad de tejido y el aislamiento del patógeno en cuestión.
También se disemina a través del transporte de plantas enfermas.. Pero la principal vía de transmisión
de la bacteria en el campo es mediante sus insectos vector, que transmiten la enfermedad de los
árboles enfermos a los sanos, dos géneros de psílidos, Diaphonrina citri, que transmite las variantes
asiática y americana de la enfermedad y Trioza erytreae que transmite la variante africana.
El vector adquiere la bacteria alimentándose de una planta afectada y, una vez que adquirió la bacteria,
aún en estado de ninfa -aunque no las del primer, segundo y tercer instar-, transmitirá la enfermedad
a lo largo de toda su vida. Los adultos y el cuarto y quinto instar  de las ninfas son capaces de transmitir
el patógeno por vía de secreción salivar después de un periodo de latencia que varía desde 1-25 días.



Problemas con el control de HLB

Ninguna medida ha dado una solución definitiva en la lucha contra HLB, y los países con más
experiencia han optado por convivir con la enfermedad, y obtener frutos durante un tercio de la
vida útil de las plantas. En todo caso, el manejo del HLB se realiza a través de 3 estrategias:

  • Uso de material vegetal certificado.
  • Erradicación de las plantas con síntomas, o diagnosticadas como positivas de la enfermedad.
  • Control del insecto vector.


El control del vector se realiza principalmente mediante productos químicos y en menor medida
con control biológico mediante parasitoides, depredadores y entomopatógenos.




Síntomas de daños causados por Diaphorina citri

La puesta de huevos y el desarrollo de los estados inmaduros de Diaphorina citri se concentra
exclusivamente sobre los brotes en desarrollo. Su actividad alimenticia se manifiesta como síntoma
en la aparición de unas deformaciones en los brotes y una abundante presencia de melaza sobre l
a que se desarrollan los hongos de la negrilla. Se trata de un daño de escasa repercusión económica.
Pero su importancia como plaga está relacionado con su potencial para transmitir las bacterias que
causan HLB.




Huevos
Ninfa
Adulto





Daño en brotes
Costras subelosas de melanosis
Melaza
Envés de hoja




Software de control del desarrollo biológico de la plaga y el control químico de la
Diaphorina citri

En general, el control de insectos vectores de una enfermedad mediante el uso de insecticidas para
prevenir las infecciones es complicado, principalmente porque bastan unos pocos individuos alados
para provocar una dispersión importante de la enfermedad. Además, el control químico de la Diaphorina
citri puede presentar dificultades al ser una especie asociada estrechamente a tejidos en crecimiento y
presentar un ciclo biológico corto con gran número de generaciones. Para evitar las resistencias a los
pesticidas es importante la rotación de productos. Muchos insecticidas sintéticos han sido probados
contra este psílido: insecticidas piretroides, neonicotinoides, fenilpirazoles, pirroles, pirazoles,
organofosforados, azadiractinas, carbamatos, etc. Pero, hasta hoy, la industria agroquímica solo
ha proporcionado productos cuyo uso masivo puede llegar a poner en riesgo al medio ambiente.
La aplicación de plaguicidas tiene ventajas y desventajas dependiendo del uso racional o excesivo
que se les dé. De hecho, para el tratamiento de la Diaphorina citri no es práctico eliminar las
poblaciones a niveles no detectables ya que se requiere un número muy grande de aplicaciones
de insecticidas. Tanto en Brasil como en Florida la enfermedad HLB ha provocado un incremento
de los tratamientos químicos realizados, y por tanto un incremento de costes para los agricultores.

FuturCrop ha desarrollado un software que permite racionalizar y reducir el uso de pesticidas en la
agricultura. El programa tiene en cuenta la existencia de factores (bióticos y abióticos) que afectan
el crecimiento y tasa de desarrollo de las plagas agrícolas. Mediante el programa es posible predecir
el ciclo biológico de las plagas, lo cual permite aplicar las medidas de control oportunas y se puede
anticipar el número de generaciones de una determinada especie durante el año, o en un determinado
ciclo de cultivo. Con esta información es posible planificar la frecuencia de las medidas de control: el
momento idóneo de muestreo, y la determinación de los momentos de mayor eficiencia de los
tratamientos. En el caso de HLB, conocer el momento de mayor vulnerabilidad de la plaga es f
undamental para realizar un manejo adecuado de la enfermedad, y prevenirla, ya que se pueden
realizar las aplicaciones en los estadíos del ciclo de vida de la plaga en que es más probable que
ocurra la dispersión del patógeno. Si se trata de controlar los adultos, una posibilidad sería el control
de los adultos invernantes, al considerar que los que estuvieron alimentándose sobre plantas infectadas,
tienen más probabilidad de dispersar la enfermedad al moverse en la primavera en búsqueda de
nuevos brotes.

Para realizar las aplicaciones, y dado que con el software obtendremos las fechas de los distintos
estadíos biológicos de la plaga (huevos, ninfas y adultos), es preciso tener en cuenta los siguientes
datos: El patógeno no se transmite vía huevo. La bacteria adquirida durante el estado de ninfa
permanece en el insecto adulto el cual es capaz de transmitir la enfermedad inmediatamente
después de la emergencia. Recién adquirido el patógeno, los adultos y el cuarto y quinto instar
ninfal son capaces de transmitir la bacteria que causa la enfermedad. El patógeno permanece latente
dentro del insecto entre 3 y 20 días.  




El ciclo de vida de la Diaphorina citri y el uso de aceites de petróleo.

En caso de utilizar aceites de petróleo, más efectivos contra insectos pequeños e inmóviles,
hay que tener en cuenta que los huevos y las ninfas del psílido presentes en los brotes sufren una i
mportante mortalidad. Sin embargo, la susceptibilidad de la plaga a los aceites difiere entre los
estadíos de la plaga, siendo los instares jóvenes más susceptibles, mientras que los huevos son
más tolerantes.

Control biológico de Diaphorina citri utilizando FuturCrop.

Diaphorina citri tiene dos parasitoides principales: Tamarixia radiata y Diaphorencyrtus aligarhensis.
El primero es considerado el más eficiente. Las dos especies de parasitoides pueden presentar alta
mortalidad debido a hiperparasitismo. Se trata de un ectoparasitoide que prefiere parasitar a ninfas
de Diaphorina citri de quinto estadio. Las hembras adultas se alimentan de ninfas más jóvenes.
Diaphorencyrtys aligarhensis es un endoparasitoide de ninfas, principalmente de cuarto estadio.




Tamarixia radiata
Diaphorencyrtus aligarhensis
Depredadores

Mariquitas (Coccinellidae spp)
Criospas (Chrysoperia spp)

Existen otras especies de enemigos naturales de Diaphorina citri, como Olla v-nigrum,
Chilocorus cacti, Cycloneda sanguinea, Nephus sp., Pentilia sp. y Ceraeochrysa sp.

Entomopatógenos

Como entomopatógeno, el hongo Beauveria bassiana.




Adulto de Diaphorina citrus infectado por Beauveria bassiana




Finalmente, cualquiera que sea el mecanismo de prevención y control, químico o biológico, del HLB,
y por tanto de la Diaphorina citri,  tiene que tener un enfoque conjunto con los productores de la zona,
de por lo menos 500 ha, donde se realice el control del vector y la eliminación de plantas enfermas.

lunes, 8 de enero de 2018

Tipos de plagas y control de Dípteros





Por el daño que causan en los cultivos, se suele clasificar a las plagas en tres tipos: insectos chupadores (que absorben los jugos de las plantas), insectos masticadores, (por ejemplo, orugas, escarabajos, grillos y langostas, hormigas etc, que trituran los tejidos de las plantas con sus mandíbulas), e insectos perforadores o minadores (habitualmente larvas de moscas, orugas y escarabajos, que perforan el tallo de la planta y minan túneles dentro de la hoja, fruto y raíz).

Las larvas de las moscas, (orden de los dípteros, llamados así porque tienen dos alas) causan graves daños en la agricultura. Los dípteros necesitan alimentarse de comida líquida ya que no poseen un aparato masticador, sino lamedor-chupador. Suelen alimentarse de fluidos. Sin embargo, sus larvas si que poseen mandíbulas y pueden alimentarse de materiales sólidos. Existe un gran número de especies identificadas. En la actualidad hay descritas más de 150.000 especies de dípteros. Pero existen ciertas especies que tienen gran importancia económica para la agricultura al afectar a numerosos cultivos, como es el caso  de algunas especies de las familias Tephritidae, Ulidiidae, Agromyzidae, Anthomyiidae y Drosophilidae.

Los daños en los cultivos los producen bien los adultos,  para alimentarse o para realizar la puesta (pues producen picaduras en las hojas) y las larvas, pues al alimentarse del parénquima foliar realizan galerías que posteriormente se necrosan. Estos daños reducen la capacidad fotosintética de la planta. Además, las heridas ocasionadas por esta plaga facilitan la entrada de otros patógenos (hongos, bacterias, etcétera,). No todas las especies de dípteros son dañinas para la agricultura, pues varias especies de moscas tienen un rol beneficioso para la agricultura ya que son enemigos naturales de varias especies de plagas.

Habitualmente, los individuos de las especies de la familia de los dípteros suelen están controlados por sus propios enemigos naturales. Aparecen en los cultivos, pero a niveles bajos que no revisten interés económico. Sin embargo, cuando aparecen en un elevado número, en estado de larva y coincidiendo con el periodo de siembra de un cultivo, pueden convertirse en una plaga con efectos muy severos. Además, si existe alguna condición que reduce sus depredadores o parasitoides naturales, se produce un incremento de la población de la plaga, y generalmente constituyen explosiones poblacionales que se repiten cíclicamente. En la actualidad, en determinadas zonas, debido al uso indiscriminado de los pesticidas, que han interrumpido el control natural de los parasitoides sobre los minadore,  algunas especies de minadores que no se consideraban plaga antes de la aparición de los insecticidas, ahora si lo son, como es el caso de Liriomyza sativae. Además, ya se han documentado casos de resistencias de minadores a determinadas materias activas de uso habitual en su control.

Para detectar si una planta está afectada por alguna plaga debemos observar agujeros en los órganos de la planta (hojas, tallos, raíz, flor o fruto), o residuos en forma de un jarabe azucarado, gránulos, materiales como aserrín o excrementos oscuros y húmedos. Habitualmente, las plantas infestadas por insectos se atrofian o se achaparran. Otros síntomas que podemos observar es que las plantas se ven poco desarrolladas y no crecen adecuadamente, tienen hojas deformes o dañadas, se ven amarillas o de un color verde ligero o se ven marchitas y caídas.

El programa de control de plagas agrícolas FuturCrop avisa del riesgo de desarrollo de las siguientes especies de Dípteros:



Anastrepha serpentina
Mosca del zapapote

Ciruela, melocotón, guayaba, mango, naranja, limón, caqui, pitahaya
Bactrocera latrifons
Mosca de Malasia

Tomate, Patata, Pimiento, Berenjena

Bactrocera dorsalis, Dacus dorsalis

Mosca oriental de la fruta

Albaricoque, Melocotón, Manzana, Pera, Tomate, Berenjena, Níspero, Naranja, Melón, Pepino, Limón, Guayaba, Mango, Higo, Granada, Mandarina, Pomelo, Aguacate, Papaya, Chirimoya, Dátil

Bactrocera oleae
Mosca del olivo

Oliva
Bactrocera zonata

Mosca del melocotón

Albaricoque, Melocotón, Manzana, Pera, Tomate, Berenjena, Níspero, Naranja, Melón, Pepino, Limón, Guayaba, Mango, Higo, Granada, Mandarina, Pomelo, Aguacate, Papaya, Chirimoya, Datil

Delia radicum

Mosca de los sembrados, mosca de la col, etc
Patata, Coliflor, Brécol, Col, Col de bruselas, Maíz, Fresa, Berzas, Nabicol, Nabo, Repollo, Grelos, Nabiza

Delia platura
Mosca de la semilla o mosca de los sembrados

Tomate, Coliflor, Cebolla, Col, Guisante, Habas, Judías, Maíz, Rábano, Trigo, Brocoli, Esparrago
Drosophila suzukii
Drosophila de alas manchadas

Ataca a la cereza, fresa, frambuesa, uva, viña
Ceratitis capitata

Mosca de la fruta

Albaricoque, Ciruela, Melocotón, Nectarina, Cereza, Manzana, Pera, Membrillo, Naranja, Pitahaya
Liriomyza huidobrensis
Mosca minadora de las hojas

Lechuga, Tomate, Pimiento, Ajos, Berenjena, Calabacín, Guisante, Habas, Judías, Crisantemo, Melón, Pepino, Sandía, Remolacha, Espinaca
Liriomyza sativae

Minador de los vegetales

Tomate, Patata, Alcachofa, Acelga, Fresa, Pepino, Sandia, Zanahoria
Liriomyza trifolii
Minador de las hojas

Tomate, Patata, Alcachofa, Acelga, Fresa, Zanahoria
Rhagoletis cerasi


Mosca de las cerezas
Rhagoletis pomonella - Cidya pomonella

Mosca del manzano

Manzana, Pera, Nuez, Membrillo

sábado, 30 de diciembre de 2017

El reto de las plagas transfronterizas





Las orugas, las moscas de la fruta, la roya del trigo y las enfermedades del banano y de la mandioca son algunas de las plagas y enfermedades transfronterizas de las plantas más destructivas. En los últimos años, la globalización del comercio internacional y el cambio climático han favorecido la propagación de gran variedad de plagas y enfermedades de las especies vegetales. El problema de las plagas invasivas es especialmente grave, porque el sistema de producción agrícola intensiva hace que se produzca un mayor impacto cuando la nueva plaga se introduce en un territorio. Las plagas y enfermedades transfronterizas de las plantas pueden propagarse fácilmente a varios países y alcanzar dimensiones de epidemia. Las nuevas plagas pueden afectar a otras plantas que sus hospederos originales, o ya disponen de una amplia gama de éstos, permitiéndoles así sobrevivir, en ocasiones mejor incluso que sus competidores.

En Noviembre del 2017, en un encuentro de varias organizaciones internacionales, organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para evaluar el impacto de 3 de las plagas y enfermedades más importantes (el gusano cogollero, la peste de los pequeños rumiantes PPR, y la fusariosis del banano), se destacó la necesidad de intensificar esfuerzos contra plagas y enfermedades transfronterizas de animales y plantas, dado que pueden llegar a amenazar la seguridad alimentaria mundial. Así, el gusano cogollero del maíz, plaga originaria de América, también conocida como oruga militar tardía, ha iniciado su expansión por África, y amenaza la alimentación de gran parte del continente. Según el Centre for Agriculture and Biosciences International, la plaga podría trasladarse tanto a Asia como a las orillas del Mediterráneo.

Los riesgos de aparición de plagas transfronterizas para la economía y el medioambiente de los paises son difíciles de evaluar. En un estudio realizado por varios centros de investigación de Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos se determinó el potencial riesgo de invasión nuevas plagas a partir de las importaciones de materias primas y alimentos, así como su impacto económico. Estados Unidos y China encabezan la lista de países que concentran la mayor cantidad de plagas y enfermedades en los cultivos agrícolas. Son por tanto los que originan una amenaza para el resto del mundo. Pero también asumen gran riesgo de plagas invasivas, dados los grandes volúmenes de materias primas agrícolas y de alimentos que importan anualmente.

Frente a las plagas transfronterizas es fundamental realizar una detección temprana, ya que, una vez que el foco se ha asentado es muy difícil su erradicación. Es importante tener información sobre las posibilidades de riesgo de ataque de nuevas plagas, identificarlas y conocer sus ciclos biológicos para realizar los tratamientos en el momento adecuado, y romper desde el inicio de esos ciclos de vida. Por ese motivo los organismos de Sanidad Vegetal de los distintos países establecen procedimientos de inspección y avisos.

En el desarrollo de FuturCrop, el software de avisos de riesgo de plagas, hemos dado prioridad a la automatización de los procesos de control de todas las posibles plagas que pueden afectar a un cultivo o especie forestal, con independencia de que sea una plaga habitual o no en la zona de cultivo. Al registrarte en FuturCrop recibirás avisos de riesgo de todas las plagas que pueden afectar a tus cultivos. De este modo el software te indica cuándo realizar los muestreos, facilita la identificación de una plaga no habitual o desconocida que detectes en un muestreo, te avisa de los cambios en su ciclo de vida y te ayuda a determinar el momento óptimo para un eficaz tratamiento.

lunes, 27 de noviembre de 2017

¿Quieres saber cómo controlar los daños en cítricos, vid, manzanas, berries, etc de la Argyrotaenia franciscana?



FuturCrop avisa del momento de tratamiento de la Argyrotaenia franciscana.

La Argyrotaenia franciscana (desde 1999 se sabe que que la  A. franciscana y la A. citrana son la misma especie), también llamado trócido anaranjado (orange tortix) es una plaga agrícola muy extendida por el mundo. Al inicio de su ataque los daños son imperceptibles, y sólo posteriormente se observan frutos perforados que caen prematuramente o permanecen momificados en las ramas. Se puede observar una red de telarañas blanquecinas en las inflorescencias. 

No se tienen estudios acerca del impacto económico ocasionado por esta plaga, sin embargo se ha observado que en infestaciones severas el rendimiento se reduce hasta 40 %, y cuando la fructificación es abundante, las poblaciones de 50 a 100 larvas por árbol son suficientes para ocasionar daños considerables en los cultivos.

La plaga puede tener entre 2 y cinco generaciones anuales.

La Argyrotaenia franciscana es una especie altamente polífaga con más de 80 especies hospedantes, destacando por su importancia económica los daños causados en cítricos, manzano, aguacate, zarzamora, frambuesa, moras, vid, etc. En los cítricos y manzanos, las larvas de la plaga se alimentan de frutos, causando cicatrices y galería; pero en la vid las larvas se alimentan de frutos y también de tallos. Otro problema acumulado es que las heridas ocasionadas durante la alimentación favorecen la entrada de hongos saprófitos y otros patógenos causantes de pudriciones. 

FuturCrop envía avisos de la evolución de la plaga, ayudando a determinar los muestreos y el momento de tratamiento:

  • El software te avisa del momento en que puedes encontrar los huevos sobre la superficie de hojas, frutos y ramas en masas de 200 huevos.
  • Igualmente, con el software podrás determinar el momento en que la plaga se desarrolla en larvas: Pasan por 5 etapas de desarrollo o ínstares. Los primeros ínstares larvales enrollan las hojas y generan una red de seda color blanco. En ocasiones se pueden encontrar en ramas y en racimos florales. Los daños más importantes los causan las larvas de los últimos instares.
  • Igualmente tendrás avisos del momento de pupación y el desarrollo de adultos.
  • FuturCrop te avisa del momento óptimo de tratamiento. Y podrás planificarlo con 10 días de antelación.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

¿Y si se sumara el coste de los recursos medioambientales a los costes de producción agrícola?



En general, los productores agrícolas no tienen suficiente información para identificar gran parte de las malezas, plagas y enfermedades que pueden afectar a sus cultivos. ni para la elección del tratamiento químico a aplicar en cada caso. Ante la duda, es frecuente realizar tratamientos de manera sistemática. Es por esa razón que los pesticidas constituyen el grupo más grande y de mayor variedad de sustancias químicas y tóxicas que son introducidos voluntariamente de manera extensiva por el hombre en el ambiente. Son aplicados en los sistemas agrícolas con el objetivo de minimizar los daños generados por plagas y enfermedades y aumentar los rendimientos productivos de los distintos cultivos.

Son innegables los beneficios económicos que ha generado el uso de plaguicidas para aumentar la productividad de los sistemas agrícolas. Incluso en el ámbito de la salud pública la utilización de plaguicidas ha permitido reducir la población de vectores de enfermedades muy difíciles de controlar y que han significado un gran problema. Pero cada vez se conoce más de los riesgos de esa aplicación masiva de esas sustancias tóxicas, para la salud de las personas, para la biodiversidad y el medio ambiente.

De la gran cantidad de pesticidas que se aplican, sólo un pequeño porcentaje alcanza a las plagas de una manera eficiente, cuando éstas son vulnerables al tratamiento. El resto se dispersa en el ambiente , se introduce en la dinámica del ecosistema, y por consiguiente alcanza a otros organismos vivos, incluyendo al ser humano. La persistencia de los pesticidas en el ecosistema favorece la contaminación de las aguas, suelos, pastos, y vegetales y animales comestibles. Y, procedente de tantas fuentes, los pesticidas se acumulan en los organismos vivos. 


El desafío de los sistemas de producción agrícola futuros no sólo consiste en producir más sino en producir de manera sostenible.