miércoles, 24 de julio de 2019

Como optimizar los tratamientos de plagas




El ciclo biológico de las plagas: cálculo fenológico vs cálculo en días

Aunque cada vez en menor medida, los plaguicidas son considerados el método más eficaz en el control de plagas y enfermedades, y en ocasiones el único método. La mayoría de productores consideran imprescindible la utilización de estos productos para reducir las pérdidas por plagas en los cultivos. De modo que realizan tratamientos químicos preventivos y por fecha de calendario, que generalmente son tratamientos innecesarios. Por ejemplo, para el control de los pulgones (Aphis spiraecola, Aphis gossypii, Myzus persicae, Toxoptera aurantii) suele realizar tratamientos de Acetamiprid, Clorpirifos, Dimetotato, Metil-clorpirifos, Pimetrozina, Primicarb, Tiametoxan, etc,  desde la segunda mitad del mes de abril, hasta mediados de Junio, incluyendo a veces tratamientos entre septiembre y octubre. Es muy común que las empresas productoras y distribuidoras de productos fitosanitarios recomienden calendarios de tratamientos de los cultivos. En el mes de marzo se recomiendan tratamientos contra el odio de la vid, contra el mildiu, en mayo contra la clorosis férrica, en junio contra pulgones, polillas y otras muchas plagas que puedan dañar sus cultivos.

El mercado de los plaguicidas supuso unas ventas de unos 22 mil millones de dólares en 2017 y un total de cerca de 1,8 millones de toneladas de sustancias activas vertidas en el medio ambiente. Unos dos tercios del total se vendieron en países en desarrollo o emergentes. 

Sin embargo, la necesidad de realizar una agricultura más sostenible conlleva en Europa una serie de cambios muy importantes en la protección de cultivos. Como consecuencia de la Directiva  Europea 91/414/CE el número de productos fitosanitarios utilizados en el control de agentes nocivos en los cultivos cada vez será menor y, debido a otras reglamentaciones como las directivas de Producción Integrada, la utilización de estos productos también estará limitada en el número de aplicaciones. 

(Pero las empresas productoras de pesticidas abren nuevos mercados en los países en vías de desarrollo, en los cuales facturaron en 2017 dos tercios del total de sus ventas. Como consecuencia el consumidor europeo encuentra en sus mercados productos tratados con productos prohibidos en la producción de la agricultura europea.)

Realizar tratamientos repetida e indiscriminadamente para tener la seguridad de controlar las plagas, significa que éstas desarrollan resistencias a los insecticidas, un gasto innecesario y un daño irreparable al medio ambiente. Por tanto el reto actual en el control de plagas consiste en optimizar y minimizar el número de tratamientos fitosanitarios.

Actualmente, el control de plagas por medios tecnológicos permite que los propios agricultores pueden efectuar monitoreos automáticos, facilitar la identificación de plagas, predecir riesgos, y realizar tratamientos eficaces. FuturCrop realiza el seguimiento de las condiciones climatológicas que determinan la tasa de desarrollo las plagas, las cuales requieren la acumulación de cierta cantidad de calor para pasar de un estado en su ciclo de vida a otro.Tradicionalmente se suele considerar que la araña roja (Thetranichus urticae), desde el estado de huevo hasta la etapa reproductiva, tarda de 9 a 14 días en completar su ciclo biológico. Y teniendo en cuenta esa experiencia se suelen realizar los tratamientos conforme a predicciones basadas en días de calendario. Sin embargo, ese desarrollo de la araña roja, medido cronológicamente, se produce sólo con una temperatura uniforme de 25 ºC. Pero una variación de temperatura, con un incremento de 5ºC, provoca que su ciclo biológico se acorte a los 6 o 7 días. Por ese motivo, el número de días entre eventos puede constituir un mal criterio de actuación porque las tasas de crecimiento varían con las temperaturas, y estas son variables, necesitan un control constante, y un reajuste de los cálculos. Por consiguiente, parece que el sistema más eficaz consiste en un proceso automatizado que evalúe la temperatura, así como otros condicionantes, que evidentemente varían, y que pueden acortar o alargar el proceso de desarrollo de plagas como la araña roja. En este sentido, FuturCrop expresa la medición de eventos como las unidades de desarrollo en términos de tiempo fisiológico en lugar de tiempo cronológico, considerando por ejemplo la acumulación de temperatura (Grados-Día GD). Para completarse una etapa fenológica de la plaga (huevos, larvas/ninfas, pupas, adultos, oviposición, primer vuelo, etc), es necesario la acumulación del Requerimiento Térmico que establece el modelo fenológico de cada plaga, el cual se mide en grados-días. El desarrollo de modelos que relacionan los cambios biológicos y las condiciones climatológicas, la automatización de su cálculo y las predicciones facilitan básicamente la determinación del momento de mayor eficacia de los tratamientos (químicos y biológicos), pues informan de las fases de desarrollo biológico de la plaga y, por tanto, su momentos de mayor vulnerabilidad al tratamiento. O realizar las acciones preventivas cuando sea posible.

Es la determinación del momento idóneo de tratamiento lo que condiciona su eficacia, ni la cantidad de producto, ni su repetición sistemática. Por ejemplo, en el tratamiento de la rosquilla negra (Spodoptera Litoralis) hay que diferenciar cuando la larva es pequeña, que se trata igual que los Pieridos (por ejemplo Pieris Brasicae) o las plusias (como por ejemplo, Autograpaha gamma), mediante Bacillus, Etofenprox, Piretrinas o Triclorfon. O cuando la larva es más grande, que se trata como los miembros del género Agrotis sp, mediante la desinfección del suelo con Foxin en la presiembra, Clorpirifos o  Diazinon en la siembra, realizando pulverizaciones o utilizando cebos envenenados con estos dos últimos productos. 

La utilización de los modelos fenológicos, y su cálculo automatizado a través de FuturCrop, permite reducir el número de aplicaciones con pesticidas, comparado con los tratamientos realizados a cadencia fija, que suele oscilar entre el 30% y el 50%, consiguiendo el mismo control de la enfermedad.

La eficacia de la utilización de modelos fenológicos está avalado porque la mayoría de de las estaciones de avisos de riesgo de plagas y enfermedades de los organismos públicos, los utilizan para realizar sus predicciones, especialmente para el moteado de la manzana (Venturia inaequalis), mildiu de la patata, el mildiu de la vid, etc, o para plagas como la Cydia molesta. Pero, a diferencia de la información facilitada por las estaciones de Sanidad Vegetal, que realiza advertencias generalizadas para un número reducido de plagas y enfermedades, FuturCrop registra diariamente y analiza automáticamente los datos climatológicos de campos específicos en cualquier lugar del mundo, gestiona 179 modelos de plagas y 8 enfermedades que afectan a los cultivos, y facilita diariamente la información necesaria a los agricultores para realizar tratamientos efectivos, reducir costes y disminuir los daños medio ambientales provocados por un exceso de tratamientos.

futurcrop.com

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lunes, 18 de febrero de 2019

Cómo favorecer la biodiversidad y el control biológico de plagas



Proteger la biodiversidad en la agricultura. Cómo favorecer el control biológico de plagas mediante setos en los límites entre lotes, cubiertas vegetales, parches de flora autóctona… Qué plantas favorecer y qué depredadores autóctonos potenciar.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Prevención de las enfermedades vIricas en los cultivos


Las epidemias por virus son actualmente frecuentes debido a factores tales como el transporte de material vegetal infectado, la expansión de la agricultura hacia nuevas zonas de cultivo y la expansión de los vectores que transmiten el virus de una planta a otra. De los 88 tipos de familias de virus, clasificados por tipo de genoma, 29 infectan a plantas. Los más estudiados son los Geminivirus, pues son responsables de una cantidad significativa de daños en las cosechas de todo el mundo.


Las formas de transmisión de las enfermedades víricas que afectan a los cultivos son varias. Algunos virus se transmiten por contacto (el roce entre las plantas, las herramientas, la ropa, o el calzado). Otros, por las propias operaciones del cultivo (semillas y polen, atado de plantas, recolección, poda, escarda, etc), como es el caso del virus del moteado suave del pimiento (PMMV), o del virus del mosaico del tabaco (TMV), de gran importancia pues afecta a más de 150 géneros de plantas de la familia de las solanáceas (patatas, tomates, berenjenas, pimientos), legumbres, hortalizas, etc


Pero la mayoría de los virus de las plantas son transmitidos por un organismo vector que se alimenta de la planta, que pueden ser:


Los insectos forman el grupo vector más significativo, e incluyen
  • Los pulgones, que transmiten virus de diferentes géneros, como Potyvirus, Cucumovirus and Luteovirus
  • La mosca blanca, que transmite varios tipos de virus, pero especialmente los del género Begomovirus. Se estima que la mosca blanca Bemisia Tabaci es vector de unos 100 tipos de virus, y la Trialeurodes vaporiarorum unos 10.
  • Los saltamontes transmiten virus de diversos géneros, de las familias Rhabdoviridae and Reoviridae.
  • Los trips, que transmiten virus del género Tospovirus.
  • Las abejas, que transmiten virus de varios géneros, como Comovirus y Sobemovirus
Los nemátodos, parásitos que se alimentan de las raíces, transmiten virus del género Nepovirus and Tobravirus.
Los plasmodióforos, parásitos que infectan las raíces, tradicionalmente considerados como hongos, pero actualmente relacionamos más con los protistas, transmiten virus del género Benyvirus, Bymovirus, Furovirus, Pecluvirus and Pomovirus. Tal es el caso de Polymyxa graminis, vector de varios virus que afectan al cereal, como el virus del mosaico suave de la cebada (BaMMV), que crece a partir de una célula de la raíz de la cebada.
Los ácaros transmiten virus de los géneros Rymovirus and Tritimovirus.


MIP COMO TÉCNICA DE PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES VÍRICAS


El control de plagas es necesario no sólo por los daños que puedan causar a los cultivos, ya sea la planta o el fruto, que son los daños directos que provoca, sino para evitar los daños indirectos, como son las enfermedades víricas o bacterianas que pueden transmitir.


Debido a que los patógenos víricos dependen de la estructura celular de sus plantas hospedantes para poder reproducirse, es difícil eliminarlos sin dañar al cultivo. No existen compuestos antivirales capaces de curar las enfermedades en las plantas. En algunos casos se puede mitigar su efecto, pero una vez infectada la planta se impone la cuarentena y la destrucción de las plantas infectadas.


Por ese motivo ciertas medidas de control eficientes son fundamentales para mitigar o prevenir la infección de la planta. Esas medidas preventivas incluyen:


  • En algunos cultivos y para algunos virus, se ha conseguido desarrollar cierto grado de resistencia a la enfermedad a través de la ingeniería genética, incorporando parte del genoma del virus en la planta huesped. Sin embargo, esta tecnología es controvertida, particularmente en Europa.
  • El uso de semillas u órganos vegetativos certificados libres de virus, eficientes cuando el virus se transmite a través de las semillas, como en el caso del Virus del mosaico de la calabaza (SqMV).
  • La eliminación de los posibles reservorios del virus en la vegetación silvestre circundante y malezas.
  • La modificación de prácticas de siembra y cosecha, modificando por ejemplo las épocas de siembra para que no coincida con los insectos vectores de la enfermedad.
  • Procedimientos de eliminación y cuarentena de las plantas infectadas.
  • Si el virus tiene un vector de transmisión conocido, el control o exclusión del vector es sumamente importante. No elimina la posibilidad de infección, pues una baja población de insectos puede transmitir el virus. Sin embargo, un control adecuado de la plaga vector, especialmente en sus primeras generaciones ayuda a mitigar o controlar los efectos de la enfermedad vírica.

EJEMPLOS DE VIRUS TRANSMITIDOS POR TRIPS
Controlando la población de Trips, como Thrips tabaci, Thrips palmi, Frankliniella occidentalis, Frankliniella schultzei, Schirtothrips dorsalis, etc, especialmente sus estados ninfales, que son los que adquieren el virus, podemos ayudar a prevenir la infección del virus del bronceado del tomate - o marchitez manchada del tomate (TSWV). Este virus existe en todas las regiones templadas y subtropicales del mundo, tiene una gama de hospedantes bastante amplia y suele ocasionar pérdidas importantes en los cultivos. Se propaga con mucha rapidez y puede causar graves daños en los cultivos de tomates, pimientos, patatas, berenjenas, lechugas, endivias, alcachofas, cacahuete, piña, etc.


Frankliniella occidentalis es el principal vector transmisor del virus de la mancha necrótica del impatiens (INSV) afecta a numerosas especies de plantas, algunas algunas hortícolas de gran importancia económica como pimientos, tomates y lechugas.
Cuando las larvas de trips se alimentan, ingieren partículas virales que se multiplican en su intestino, pero no transmiten el virus a otras plantas. Las partículas virales pasan a las glándulas salivares de forma que al alimentarse como adulto, inocula el virus en la planta hospedante. Controlar la enfermedad, entre otras medidas, implica un control eficiente del insecto vector. El problema principal es que el ciclo de vida de los trips varía mucho según las temperaturas: puede ser de 40 días a 15ºC de media o 10 días a 30ºC. Una vez adquirido el virus, y tras un periodo de latencia, puede transmitirlo los siguientes 24-43 días, según la especie.  Un problema adicional es que Frankliniella occidentales se caracteriza por desarrollar rápidamente resistencias a los insecticidas. Por ello es determinante alternar distintas sustancias y, sobre todo, aplicar el tratamiento en el momento de mayor efectividad. Y para ello es preciso conocer el estado de desarrollo biológico de la plaga. Por tanto, es muy importante disponer de un sistema de avisos y predicción que nos indique la incidencia de las primeras generaciones y sus fases ninfales.

EJEMPLOS DE VIRUS TRANSMITIDOS POR MOSCA BLANCA


Son transmisores del género Begomovirus, uno de los 7 géneros de la familia Geminivirus. La mosca blanca Bemisia tabaci es vector transmisor de más de un centenar de virus que afecta a solanáceas y cucurbitáceas, plaga con presencia en  casi todo el planeta


El virus de la marchitez del tomate, necrosis apical (ToANV), es transmitido por la especie Bemisia tabaci, aunque también por otras especies de mosca blanca, como Trialeurodes vaporariorum, Bemisia argentifolii o Trialeurodes abutilonea, El virus puede transmitirse también de manera mecánica. Afecta a la familia de las solanáceas. El insecto requiere al menos de 24 horas para la adquisición y transmisión del virus, por lo que los insecticidas sistémicos, especialmente los aplicados en riegos presurizados, son los más eficaces. La transmisión de este virus mediante la mosca blanca es altamente eficiente, por lo que puede producirse incluso con poblaciones bajas de la plaga.


El virus de la cuchara o del rizado amarillo (TYLCV) se transmite eficientemente por poblaciones de mosca blanca, más concretamente por Bemisia tabaci. La Bemisia puede adquirir el virus, como larva o como adulto, de una planta enferma, pero sólo los adultos son capaces de transmitirlo. El virus no se transmite a la descendencia, por lo que nuevos individuos tienen que adquirirlo para transmitirlo. Por lo tanto, para que haya expansión de la enfermedad, es imprescindible la presencia de plantas enfermas y el insecto vector. Un control eficiente de la plaga y la eliminación de las plantas enfermas pueden por tanto eliminar el problema.


El virus de Atrofia Clorótica de la Sandía (WmCSV) es un virus transmitido por Bemisia tabaci. El adulto adquiere el virus de la planta infectada, y puede transmitir el virus al cabo de unas horas. Los síntomas en la planta pueden desarrollarse a partir del quinto día de transmisión del virus. Los síntomas de la enfermedad en las curcubitáceas son más severos cuando las poablaciones de mosca blanca son grandes y la infección de los cultivos ocurre en los momentos iniciales. Los tratamientos con insecticida indiscriminados, incluso  preventivos, son suelen ser ineficientes.
El virus de las venas amarillas del pepino (CVYV) y el virus del amarilleo y  el virus del enanismo de las curcubitáceas (CYSdV)
El primero afecta a todas las especies de la familia de las cucurbitáceas. Este virus se transmite también por Bemisia tabaci, aunque con baja efectividad.  
Ambos virus atacan todos los cultivos de cucurbitáceas y los adultos de Bemisia tabaci son su vector de transmisión, si bien con un bajo nivel de eficiencia en la transmisión. En el caso del CVYV, el insecto necesita al menos 15 minutos de alimentación de la planta para inocular el virus, y 30 minutos para adquirirlo. Tras un periodo de latencia de 75 minutos, el insecto retiene el virus durante 6 horas.
El primer virus se puede asociar al segundo, en una sinergia que potencia el efecto de ambos.


EJEMPLOS DE VIRUS TRANSMITIDOS POR PULGONES
El virus del mosaico del pepino (CMV) se transmite por la savia impregnada sobre las manos y ropa, pero también por gran número de pulgones. La especie más eficaz de transmisión es Myzus persicae. Cuando fue inicialmente descrito, el pepino dulce era su hospedante natural. Sin embargo, en Europa afecta al cultivo del tomate. Experimentalmente es un virus capaz de afectar a 30 cultivos de solanáceas. Es una enfermedad de gran importancia económica pues puede afectar al 30-50% de la producción.
Para controlar la enfermedad es necesario controlar los vectores de transmisión, eliminar los hospederos silvestres y evitar el contacto de las plantas enfermas con las plantas sanas.
El virus de la Mancha anular de la Papaya (PRSV), que afecta a la papaya o fruta bomba, calabaza, melón y pepino, es transmitido por más de 20 especies de pulgones, como Myzus persicae, Aphis fabae, Aphis gossypii, Toxoptera citricidus.
El virus del mosaico de la sandía (WMV-2) afecta principalmente a las curcubitáceas. La transmisión de este virus la realizan más de 38 especies de áfidos de forma no persistente. Aunque también se transmite por inoculación mecánica. Se caracteriza porque disminuye la producción y calidad de los frutos.
El virus Y de la patata (PVY) tiene como hospedantes naturales a la mayoría de los miembros de la familia de las solanáceas. Es uno de los virus más importantes que causan enfermedades a las patatas. Aunque el virus puede transmitirse mecánicamente, por maquinaria o herramientas,  o por contacto, los pulgones son el vector de transmisión más eficientes. De hecho, el virus puede ser transmitido por al menos 35 especies de pulgones.
Es una enfermedad que causan importantes pérdidas de rendimiento, que pueden alcanzar al 80% en ciertos cultivos.




Otro virus que afecta a la patata es el virus del enrollamiento de hoja de la patata (PLRV), también transmitido por pulgones (especialmente Myzus persicae), pero con pérdidas de rendimiento aún mayores que el anterior. Una notable característica de este virus es que el PLRV es el único virus de la patata que puede ser eliminado mediante un tratamiento con base en el calor.


EL USO ADECUADO Y EFICIENTE DE LOS INSECTICIDAS
Un control de insectos vectores de enfermedades exclusivamente mediante insecticidas, sin un criterio científico que facilite la efectividad a los tratamientos, no hace sino agravar el problema de la plaga en el cultivo y aumentar el riesgo de infección. Por ejemplo, el uso indiscriminado de tratamientos químicos para el control de la mosca blanca ha tenido como consecuencia que se hayan perturbado los sistemas ecológicos, al eliminar los enemigos naturales que mantenía bajas las poblaciones de la plaga (como las chinches de la familia Miridae, Macrolophus caliginosus, Dicyphus tamaninii, D. errans, Cyrtopeltis tenuis). De este modo, de plagas secundarias pasaron a plagas primarias, y en algunos casos superplagas.
Si la transmisión del virus por la mosca blanca en su fase adulta necesita un periodo de 24 horas, se suele recomendar la aplicación del insecticida (piretroides, acefato, fipronil, etc) con una frecuencia de dos a tres días, especialmente durante los primeros meses después de la siembra. Se recomienda un tratamiento continuado hasta que se compruebe una disminución de las poblaciones. Pero ese tratamiento continuado, la alta tasa de reproducción, 250 huevos por hembra (que se puede incluso incrementar por el uso de pesticidas),  y el número de generaciones facilita el desarrollo de resistencias a los insecticidas por parte de la mosca blanca.
Un software como FuturCrop permite conocer el momento adecuado de tratamiento para que éste sea eficaz. El momento en que la mosca blanca es más vulnerable al tratamiento es durante el estado de ninfa y por tanto los tratamientos deberían dirigirse a la fase de crecimiento exponencial de la población de ninfas. De hecho, si se realiza el tratamiento en la fase adulta de la mosca blanca es probable que el producto no alcance al insecto. Además, normalmente los tratamientos se realizan cuando las poblaciones son muy altas, y suelen presentarse todos los estados de desarrollo de la plaga, de los cuales huevos y pupas (ninfas de 4ª edad) son muy resistentes a los tratamientos. De ahí la importancia de predecir el inicio de riesgo de las primeras generaciones. FuturCrop facilita la determinación del momento óptimo de muestreo y tratamiento, pues envía avisos de riesgo de los estados de desarrollo biológico de mosca blanca, pulgones, trips y nemátodos.
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